martes, 18 de diciembre de 2007

Órganos vitales

El ser humano del género masculino presenta una amplia batería de recursos que nos facilitan el raciocinio, que nos permiten dilucidar qué hacer y cómo reaccionar ante las más variadas situaciones y que hacen posible que tomemos decisiones.

Se trata de un conjunto de órganos de los que disponemos, a saber: el cerebro (popularmente llamado coco: interviene en momentos en los que la lógica y el análisis deben imperar), el estómago (nos permite tomar decisiones guiados por la intuición), el corazón (para solventar esas dudillas en las que el sentimiento es lo primero) y –con perdón- el pito (guía indiscutible en muchos otros momentos de nuestras vidas)

Normalmente estos órganos tienden a formar un conjunto armónico, en el que se complementan entre ellos y se turnan en su protagonismo según sea la decisión a tomar. Que el asunto es de negocios pero no hay información fiable, pues nada, el estómago saca pecho y decides por intuición. Que resulta que estás completamente enamorado, pues qué se le va a hacer: apuestas por la relación y compras ese anillazo a pesar de que los números de la cuenta corriente que maneja tu cerebro te indiquen que el descubierto está cerca. Y así todos los días.

El problema surge cuando te enfrentas a una situación en la que dos de los órganos no se ponen de acuerdo sobre quién es el encargado de tomar la decisión. Ahí la hemos jodido, sí señor. Y la probabilidad de cagarla se dispara.

Pero es lo que hay. Hay que jugársela.

Es la salsa de la vida.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Planteamientos inverosímiles

Un amigo mío utiliza un recurso inusual para animar conversaciones y, supuestamente, también para azuzar el intelecto: plantea circunstancias imposibles y pregunta a los contertulios qué sucedería si sucediese tal situación. Busca siempre escuchar segundas y terceras derivadas como reacción a sus preguntas y critica las obviedades de primer nivel. La verdad es que el ejercicio es, en ocasiones, bastante estimulante.

Le he oido realizar preguntas como: ¿qué sucedería si desapareciese el dolor? o ¿qué consecuencias traería la invención, económicamente viable, de una máquina de tele transporte?

Hay que decir que la parroquia suele decantarse, después de un buen rato de animada discusión, por escenarios resultantes bastante apocalípticos, lo cual dice mucho de nuestro espíritu a menudo injustificadamente pesimista.

Hoy yo me estaba planteando una de estas preguntas.

¿Qué sucedería si, de repente, la raza humana quedara dotada de un mecanismo por el cuál, ineludiblemente, una alarma visible a todo el entorno sonara cada vez que uno no dice la verdad? ¿A dónde iríamos a parar si naciesemos con un infalible polígrafo de serie instalado en nuestra expresión?

Probablemente los odios resultantes a la exposición en público de la verdad que se esconde tras la mentira acabarían provocando una debacle. Caerían gobernantes, muchas religiones quedarían en entredicho, cúpulas enteras de empresas y organizaciones serían destronadas. Los engañados provocarían revoluciones. Los contertulios tradicionalmente pesimistas concluirían sin dudar: hecatombe nuclear.

Otros seríamos más optimistas. Hasta el momento en que la bomba de hidrógeno nos desintegrase, viviríamos más tranquilos.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Omisión de Ernesto Zedillo en Miami

Hace una semana asistí en Miami a un encuentro con Ernesto Zedillo, ex presidente de México (para situarnos, el predecesor de Vicente Fox).

La charla iba sobre Látinoamérica y en ella el ex presidente (que no presidente como insistentemente se refirieron a él muchos de los presentes) hizo un diagnóstico del por qué del retraso estructural de América Latina como región emergente frente a las veloces economías de Asia.

Su discurso se centró en una razón fundamental: la debilidad de la imposisición de la Ley (Zedillo utilizó la expresión en inglés "Rule of Law), algo que provoca, entre otros efectos, corrupción (en muchos casos impune) e inseguridad jurídica, factores explicativos ambos del progreso mucho más lento de la región comparado con el de otros "competidores emergentes".

Sin dejar de estar de acuerdo con este razonamiento, creo que es muy parcial y poco exhaustivo. Sin ir más lejos creo que Zedillo omitió un área fundamental, que explica gran parte del por qué América Latina renquea y China, India (o anteriormente países como Corea del Sur) despuntan. Ése área fundamental es la educación, la tantas veces olvidada por su escaso rédito político en el corto plazo y que, sin embargo, es uno de los pilares fundamentales del progreso de una sociedad.

Decepcionante. Zedillo gobernó durante 6 años a más de 100 millones de personas.

Prelectura para vuestro viaje a Nueva York

Ayer hablábamos de Nueva York.

Comentábamos qué hay que hacer cuando se visita esa ciudad.

Pero es que Nueva York no es una. Es muchas ciudades en una. Muchos lugares comprimidos en una isla y sus alrededores. Nueva York evoluciona rápido y siempre. Cada día hay un pedazo de nuevo Nueva York.

Nueva York no se deja enlatar. Porque es imposible empaquetar algo tan masivo y caótico. Nueva York es la antítesis de Praga. Un opuesto radical como producto turístico.

Por eso es tan difícil guiar por sus calles y por su vida. Por eso es imposible comprenderla entera.

Ayer hablábamos de Nueva York y yo recordé este párrafo de un artículo que leí hace unos días. El autor (Mikel Urmeneta, fundador de la firma de camisetas Kukuxumuxu) comparaba en estas líneas dos de sus lugares favoritos, dos "destinos acojonantes" como él los describe.

"París es azul plomo y Nueva York es gris hojalata. París se ilumina y Nueva York brilla. París es ancha y Nueva York es alta. París es limpia y Nueva York es sucia. París es escaparate, Nueva York es videojuego. París es delicatessen, Nueva York es deli. París es duquesa, Nueva York es cajera de supermercardo. París se arregla, Nueva York se recicla. París es Ciudad, Nueva York es País. París es perfecta y Nueva York no."

Nueva York es como somos nosotros.

Que lo disfrutéis

martes, 20 de noviembre de 2007

Dios o Fuerza Mayor

Estamos más o menos acostumbrados a las referencias religiosas en los discursos políticos de los líderes en los Estados Unidos. Es habitual oir a un Presidente decir que va a rezar por las víctimas de tal tragedia o que como pueblo cuentan con la ayuda de Dios para afrontar tal o cual reto. Desde la perspectiva europea dicho comportamiento nos choca un poco.

La última vuelta de tuerca sobre esta cuestión a la que he tenido acceso tiene forma de texto escrito.

En un documento legal relacionado con una transacción inmobiliaria en los Estados Unidos en la que estoy actualmente involucrado lei estupefacto el párrafo que muestro en la imagen. En definitiva, uno puede eludir responsabilidades no por razones de fuerza mayor (como sería el caso en nuestro entorno jurídico) sino aduciendo la actuación de Dios. Según este documento es Dios quien provoca los huracanes en Florida. Y, por tanto, es Dios el responsable de que determinados aspectos del contrato no se puedan cumplir.

Florida es un estado de la nación más poderosa del mundo actualmente.

Choca. Pero da un poco de pánico también.

martes, 13 de noviembre de 2007

Mirando al patio


I
Es lo que tiene estar de reforma en casa. Te llama la atención un rodapié, el acabado de una pared o el suelo de un bar. Te fijas en todo lo que huele a yeso mojado.
En estas andaba yo de visita por Munich cuando reparé en la curiosa distribución del baño en un notorio edificio público de la ciudad llamado La Residencia (el palacio que cobijó durante siglos a los llamados archiduques electores de Baviera). La cabina del inodoro con ventana al patio de armas. La taza dando la espalda al respetable.

II
- Era mejor actor de lo que yo pensaba.

La muy incauta ventilaba ahora su frustración y su desengaño por todos los poros de su cuerpo. Se había pasado horas viendo mil y una escenas de su última telenovela en YouTube. Él siempre de malo. De chulo. De hijoputa. O de todo a la vez. La interpretación era bastante patética. Nunca iba a pasar de ahí, de actor secundario en telenovelas de bajo presupuesto. Pero ella había caído atrapada hace meses en la red que aquel artista había tejido a su alrededor.

- Nena, querida: –alguien reaccionó de esta manera a su vehemente afirmación de crítica cinematográfica – si tienes que cagar, no pongas nunca el trasero mirando al patio.

martes, 30 de octubre de 2007

El baño

El día era gris. El lugar frío. Lo fundamental de la estampa era un lago, de fondo oscuro pero de agua muy transparente: cerca de la orilla los cantos rodados del lecho se podían ver con nitidez.

El aire era fresco pero me metí en el agua sin notar el mínimo escalofrío. Tampoco sentí el pinchazo de los cantos rodados clavándose en mis pies. Todo esto llamó mi atención. Me sentí tan bien que decidí sumergirme entero en el agua, hasta que la persona que se bañaba conmigo me llamó la atención. "No lo notas, pero en realidad estás pasando frío. Es mejor que salgas ya o agarrarás una fuerte".

Mi padre se fue hace 8 años. Hoy, en un sueño, después de tanto tiempo, he vuelto a hablar con él.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Fácil versus difícil

Cuando se recala en un lugar con una red de metro extensa, como es el caso de Londres, uno tiene la tentación de convertir este medio de transporte en monopolio absoluto de los desplazamientos por la ciudad. Es rápido y las posibilidades de perderse parecen pequeñas. Llegas a todos lados, los transbordos son sencillos. Todo son ventajas. Es la opción fácil.

Pero en Londres se circula por la izquierda y las cosas son al revés. En Londres hay que hacer un pequeño esfuerzo inicial por entender los gráficos que explican cómo llegar a todos lados montado en un segundo piso sobre ruedas. Es la opción que parece más complicada, pero una vez se prueba, no se vuelve a bajar a las catacumbas.

En Londres sucede que hay que optar por lo difícil. Hacer un esfuerzo para empezar. Arriesgar para acabar ganando.

Yo elegí y tomé el camino arriesgado. Para ganar.

Paso 1: encontrar un plano que explique cómo moverse usando el autobús. Es más sencillo de lo que uno se puede imaginar



Paso 2: subirse al segundo piso (Trafalgar Square, Londres, 14 de octubre de 2007)

miércoles, 10 de octubre de 2007

El murete de Aarhus


Hace unos días, en un callejón de Aarhus en Dinamarca, me llamó la atención esta forma de separar los espacios. Un diseño original para construir un murete. Un montón de piedras que parecen flotar en el aire, que parecen libres, pero que no lo son. Y pensé en todas las restricciones a nuestro alrededor que nos condicionan y de las que muchas veces ni siquiera somos conscientes. O sí, pero preferimos obviarlas. Pensé en la malla metálica que también existe en nuestro día a día y que no nos permite ser o hacer lo que realmente quisiéramos ser o hacer.

viernes, 5 de octubre de 2007

El club de los segundos

Todos tenemos una idea más o menos clara de lo que es el Tercer Mundo, el conjunto de países eufemísticamente llamados "en vías de desarrollo", muchos de los cuales están todavía muy lejos de estar en vías de nada.

Cuando nos hablan de "Primer Mundo" nuestra confusión aumenta. ¿Hasta dónde abarca este concepto?. ¿Quién alcanza a pertenecer al club de los privilegiados?

Pero claro, matemáticamente hablando, si hay un Tercer Mundo y un mundo de los primeros, tiene que existir uno que sea el segundo. Y ahí ya sí que nos perdemos totalmente ¿qué será eso del Segundo Mundo?

El Segundo Mundo no está en el punto de mira de nadie como le sucede al Tercer Mundo. Ni sufre la gran mayoría de sus padecimientos. Tampoco se posan las miradas sobre él como le ocurre al Primer Mundo. Un escrutinio constante. La presión perpetua sobre el que tiene que jugar el papel de supuesto ejemplo a seguir.

El Segundo Mundo pasa desapercibido, es más libre e independiente. Puede meter las narices arriba y abajo y luego escabullirse. Son las ventajas del segundo, cuya única preocupación es la de que no le pongan un acento a la "o" y le añadan una "n".

Los que hemos nacido segundos en familias más o menos numerosas conocemos bien ese rol. Sabemos las particularidades de nuestro papel. Nos han hecho menos caso, pero hemos intentado aprovecharnos de esa situación. De la libertad que nos ha dado nuestra posición, de la tranquilidad de saberse desapercibido cuando hay turbulencias. Y sabemos defendernos de la amenaza que nos imponen los que nos quieren colgar acentos y enes.

Hemos instaurado con mi segunda hija una alianza secreta. El Club de los Segundos. Ser segundo mola.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Saber, demoler, doler, pertenecer

I. Sólo tú sabes bien quién soy

Hizo el ejercicio de buscar por internet la cifra más actualizada de seres humanos que pueblan la Tierra. Más de 6000 millones. Y sólo uno entre 6000 millones conocía toda la verdad, o casi toda. Todos los recovecos y todos los ángulos inverosímiles pero ciertos. O casi todos. Toda su realidad, del derecho y del revés.

Uno entre 6000 millones. Ese pensamiento le dio vértigo. Y se sintió totalmente entregada, a expensas de él.

II. Sólo tú doblas mi razón

A menudo él mostraba una razón más poderosa que la suya. Una razón que tumbaba sus argumentos. Una fuerza más potente que cualquiera de sus lógicas. Un algo que demolía su voluntad.

III. No creo que algún día el mar pierda el sabor a sal

Ella sabía que el mar era grande y que su sabor no cambiaría. Era consciente de que habría suficiente agua salada para todas las lágrimas que quedaban por brotar.


IV. Y por eso (por todo eso) es tuyo…

lunes, 9 de julio de 2007

A veces, la soledad

Non, je ne suis jamais seul
Avec ma solitude


Ma solitude
Georges Moustaki


Fuera caía fuego sobre Madrid.

Dentro, ella, rodeada como siempre de gente, agitaba con fuerza sus pestañas para evitar que el agua lograra humedecer sus pupilas. Movía sin descanso sus párpados al objeto de que el blanco de su mirada no enrojeciese.

Fuera el asfalto parecía derretirse.

Dentro, ella disimuladamente se sorbía los mocos. Las lágrimas rechazadas por sus ojos habían convertido en un río el interior de su nariz. El líquido salió rebotado hacia su interior. Y notó como la sal le quemaba las entrañas y le secaba el corazón.

Consiguió su objetivo y nadie percibió en ella nada fuera de lo normal.

Tras librarse de la marabunta que siempre la acosaba se refugió en su sillón, el lugar al que siempre acudía en busca de protección. Y ella, la que siempre hacía alarde de su independencia, de su enorme capacidad para capear la soledad, incluso para disfrutarla, se sintió desolada.

No era necesidad de compañía física, ni de entretenimiento de ningún tipo. Le atormentaba el hecho de no poder compartir su secreto, su problema con nadie. No poder contar con el consejo de ningún amigo. No poder acceder a una segunda opinión. No tener la posibilidad de aprender de una perspectiva diferente. "Coño, que sola estoy en esto".

Para eso no estaba preparada. Ella, siempre tan segura de sí misma, ahora estaba derrotada.

Entonces marcó en el móvil la combinación de números necesaria para que mi nombre apareciera en la pantalla, y un río de palabras mojadas se coló por mi auricular. En el otro lado de la línea que sólo existe en su imaginación.

viernes, 6 de julio de 2007

Limonazo

El otro día lo dijo Malena en la tele. Y yo lo anoté en mi cabecita y me llevé el mensaje a casa: "Si la vida te da limones, hazte una limonada"

A ratos pensamos que la vida es una (puta mierda de) selva, poblada de animales salvajes que quieren hacer daño. Un entorno en el que no te puedes fiar de nadie. Pero a veces te relajas, descansas y piensas que no será para tanto, que alguna excepción habrá. A base de hostias, el devenir de los hechos te devuelve a la realidad y el ciclo se repite. El organismo se vuelve a poner en alerta como mecanismo fundamental de supervivencia.

Así es. Ciclo tras ciclo. Etapa tras etapa.

Pero la vida sigue.

Y a mí me encanta la limonada.

jueves, 5 de julio de 2007

Sigue lloviendo

Bajo un monumental aguacero artificial, sobre el escenario de las Ventas se oyeron esas palabras una y otra vez el pasado viernes.

Y es que no para de llover desde hace mucho tiempo.

Un telegrama que llega un viernes a las siete de la tarde.

Un documento lleno de palabras del argot jurídico que no hay dios que las entienda.

Una llamada diciendo "Hay novedades".

Emails, emails y más emails

El de los pelos largos insiste: "Sigue lloviendo, sigue lloviendo"

Y no para de llover.

domingo, 24 de junio de 2007

El año escolar

Desde que éramos críos la unidad temporal relevante en nuestras vidas es el curso escolar. Al ritmo del paso que marcan las vacaciones de verano y los hitos intermedios de navidad y semana santa, los ciclos se repiten año tras año, evidenciando el avance del tiempo con mucha más fuerza que los periodos del calendario gregoriano.

Y aquí estamos otra vez. El curso acabando, un año más. Pensando en lo que hemos vivido desde el septiembre pasado. Anhelando las vacaciones que ya llegan. Deseando que no nos haya quedado ninguna asignatura pendiente, cruzando los dedos para que esos examencillos que todavía están por llegar vayan bien.

Yo me matriculé en un curso nuevo el año pasado, allá por junio, como el que recurre al acceso a la universidad para mayores de 25 años (bueno, sí, bastante más de 25, pero nunca es tarde cuando la dicha es buena). Era jodido porque la temática era totalmente nueva para mí, y compaginar el estudio con el resto de mis obligaciones y responsabilidades, mi mundo, era difícil.

Mirando atrás me da la impresión de que todo ha sido más fácil de lo que imaginaba. Creo que he podido asimilar las asignaturas bastante bien, pese a los altibajos, la falta de tiempo, de atención, de dedicación en suma. Además el aprendizaje ha valido la pena, porque aprender, he aprendido mucho.

Espero que me den el aprobado y poder pasar al curso que viene. Y así poder repetir el ciclo que marca la vida. El año escolar.

lunes, 11 de junio de 2007

Distancia y añoranza

Si tú no vuelves
se secarán todos los mares


Había escuchado una y mil veces aquellas palabras y las notas que las acompañaban. Estaba enganchado a ellas a pesar de que formaban parte de la balada más triste que jamás había escuchado. Que jamás se había escrito. Que jamás se había compuesto.

Y cada noche vendrá una estrella a hacerme compañía
que te cuente cómo estoy y sepas lo que hay


A miles de kilómetros de distancia el pareado cobraba vida de nuevo, y dolía más. Sabedor de la lejanía que les separaba, la añoranza le atenazó de tal manera que el agua brotó de sus ojos. Pensó en la conversación que hubieran tenido aquí, en el comentario que hubiera suscitado aquello que veían o en el chiste que hubiera inventado para hacerle reír. Cada noche, antes de dormir, como en la canción, se lo contaba en silencio.

Si no vuelves no habrá vida no sé lo que haré.
No sé lo que haré


Derrotado por el cansancio apagó su mirada. Se hizo resbalar por el cuero del asiento del avión hasta quedar en una posición cómoda. Alcanzó a tenerle en mente unos segundos. "Vuelve, por lo que más quieras".

domingo, 10 de junio de 2007

Moscú

La catedral de San Basilio parece de juguete.

Las rubias caminan sobre tacones inverosímiles. Morenas que no parecen de este mundo (sostengo que provienen de experimentos de la antigua ingeniería genética soviética en pos de la perfección de la raza eslava) te zurran con un mero cruce de mirada.

Es difícil discernir si un tipo encorbatado es un joven ejecutivo, ambicioso y ávido por incorporarse al grupo de nuevos ricos de la ciudad o un esbirro de la mafia. Cuando gira de forma intempestiva, se dirige hacia un portal sospechoso y teclea una clave secreta para ganar acceso al inmueble las apuestas favorecen a la segunda opción.

La corruptela se extiende a las cajeras de los museos que, primero te convierten en estudiante y, a continuación, comparten generosamente contigo el ahorro que tal condición supone en el precio de la entrada.

El tráfico no motorizado se haya perjudicado de forma claramente alevosa. Los peatones deben decidir constantemente si sortear a pelo decenas de vehículos avanzando por los 10 carriles de cualquier calle en cuestión, caminar 400 metros para superar el asfalto por un paso subterráneo o bien caminar un poquito más (digamos 1000 metros) para alcanzar un semáforo en vías de extinción y poder pasar de los pares a los impares sin enterrarse en vida. Tal situación no impide que se haya pensado en los discapacitados: Para facilitar su acceso a los susodichos y abundantes pasos subterráneos se han habilitado unos raíles sobre los escalones para las sillas de ruedas, en una posición angular próxima a los 45 grados, con lo cual, además de facilitárseles la movilidad, se comprueba al mismo tiempo el temple de sus bíceps.

Comer se come bien, pero controlando el riesgo de ser sableado a razón de 40 euros el plato de pollo "a-la-Kiev".

La especulación inmobiliaria del Occidente es un juego de niños. En Madrid debemos alegrarnos porque todavía estamos lejos de tener que pagar casi 5000 euros al mes (el tercer cero no es una errata) por alquilar un piso de un dormitorio y 90 metros cuadrados.

A la ciudad de Moscú le falta un hervor.

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Así cayó la noche sobre San Basilio el 9 de junio de 2007



Las nubes de la primavera recortan la silueta de las decenas de cúpulas doradas de la ciudad

miércoles, 23 de mayo de 2007

Orden y concierto

He de admitirlo y lo admito: soy desordenado. No presto atención a la organización constante de las cosas en sus lugares correspondientes. Los objetos se acumulan sin orden aparente durante días. Los papeles se amontonan peligrosamente en los más insospechados lugares. Los correos electrónicos son archivados sin piedad en una carpeta creada para la ocasión: "A procesar".

Por el contrario, mi modus operandi es el del ataque de necesidad de reordenación momentáneo. Me da la vena a trompicones. Súbitamente y sin motivo aparente reorganizo el despacho de arriba abajo, elimino montañas de papeles, me cargo montones de bookmarks acumulados en mi navegador de internet, leo y gestiono cientos de emails, elimino los montones de archivos que inundan el escritorio de mi ordenador y limpio de cualquier objeto improcedente todas y cada una de las superficies horizontales de mi casa.

Pasar de golpe a la acción con el objeto de reestablecer el orden perdido es una actividad que me reconforta. Es como cuando puedes saborear la paz después de un periodo de guerra. Quizá ésta sea la razón por la que soy adicto a tal forma de actuar. Proporciona cierto placer y una mayor satisfacción.

La ausencia de orden y concierto en el mundo de lo material no es grave. Ni siquiera lo es cuando afecta al medio electrónico. Los problemas empiezan si la desorganización afecta a las ideas, a los pensamientos. Es entonces cuando comienza a ser necesario pasar de una gestión discreta, a base de golpes de efecto discontinuos, a la atención constante.

lunes, 14 de mayo de 2007

Confusión de conceptos

Pensándolo bien, y por mucho que insista la Academia de la Lengua llevando la contraria, realmente hay poca diferencia entre un hobby y (lo que se viene a denominar como) un vicio. Ambas actividades son aficiones de uno, aunque las primeras sean algo más confesables que las segundas. Pero es que incluso la frontera entre lo confesable y lo que conviene mantener oculto al conocimiento de los demás es difusa. Es por ello, y no por otra razón cualquiera, que ambas acepciones puedan llegar a confundirse, a convertirse en sinónimas: ni siquiera el grado de confesabilidad permite discernir entre uno y otro concepto.

De todas esas aficiones haylas pequeñas y grandes, frecuentes y esporádicas, puntuales o de larga duración, caras o baratas, solitarias o en grupo. Pero nunca dejan de ser lo que son: entretenimientos del ser humano, pasos adelante que le permiten hacer su instalación temporal en la vida más agradable y más placentera.

A tal efecto, al objeto de ser capaces de dirimir sobre la conveniencia de llevar a cabo tal o cual afición, sólo existe una frontera a considerar: la ley. O lo que es lo mismo: la interpretación de nuestros (queridos) representantes públicos de lo que significa no joder al prójimo (si es que al prójimo no le apetece, claro)

domingo, 13 de mayo de 2007

Por si un día ese libro se extravía

Acababa de ventilarse las primeras páginas del último lanzamiento de una de sus autoras favoritas, la historia de una pareja que descubre un pasado lleno de sucesos comunes entrelazados. "Es que cuando leo a ésta me corro de gusto", había llegado a decir a colación de la susodicha escritora.

Entonces alguien le recordó que no tenía un pasado común con quien ahora compartía la mayoría de su tiempo, como sucedía con los protagonistas de la novela. Que su fortuito encuentro se había producido ya entrada la edad adulta y que con anterioridad a ese momento no había habido ramas de vivencias entrelazadas. Ni vericuetos del camino que hicieran que las sendas se encontrasen. Tan sólo podían compartir el recuerdo de dos vías paralelas trufadas de experiencias, eso sí, muchas de ellas coincidentes (aunque salvando las distancias). Y eran esas coincidencias la base de la fuerza que inexplicablemente les unía, porque el destino había labrado sus caracteres a base de golpes similares, de heridas en los mismos lugares.

Sí, sus caminos se habían encontrado. Y por delante senda pero no destino. "¿Qué más da? Ya hemos podido comprobar que el camino puede dar tantas satisfacciones como alcanzar el final del trayecto", se consolaron.

Unos días más tarde acabó de pulirse las casi 1.000 páginas del tocho. Entonces pudo leer una escueta frase, escrita a mano, justo al ladito del FIN correspondiente.

"¿Te gusta conducir?"


Recodo del trayecto entre Brasov y Sighisoara, en el epicentro de Transilvania. Mayo de 2007