viernes, 11 de enero de 2008

Sobre la suerte y sobre Mari Puri

Estas navidades recibí en el despacho un regalo curioso. Una vistosa caja roja que escondía en su interior un simple dado. Dentro del paquete había también una nota. “Tú sabes como nosotros que, a menudo, no es suficiente con tener suerte”, decía entre otras cosas.

Empecé a jugar con el dado. Sólo salía el 6.

Lo siguiente que hice fue regalar el dado a los niños. Se lo di una tarde en la que merendábamos en el VIPS y me dispuse a ver su reacción. Por turnos empezaron a lanzarlo observando con curiosidad el efecto mágico de aquél simple dado. Un 6, otro 6. 6 todo el rato.

No tardó ni cinco minutos en ocurrir. A partir de ese momento, la diversión era otra. El juego consistía en ver quién era capaz de tirar el dado de forma y manera que se lograse vencer al trucaje y sacar un número distinto al 6. Cada vez que aparecía un 5 o un 4 se desataba la algarabía y nos convertíamos en el centro de atención de la sala.

En ese momento, yo pensé en la naturaleza del ser humano. Incluso cuando parece que tenemos suerte, que todo nos va bien, por unas razones o por otras, buscamos un cambio. Parece que tengamos la tendencia natural a provocar que las cosas se tuerzan.

Al hilo de esta reflexión no puedo evitar copiar aquí un texto que cuando lo leí me pareció magistral. Es un post de Paloma en su blog Insectopía. Me parece una disquisición brillante sobre un comportamiento habitual del género humano (y no sólo, Paloma, de los que no “están sanos mentalmente”). Su lectura merece la pena.

Dice así:

"Mejor

Cuando todo va bien, la gente normal, y con “normal” me refiero a sana mentalmente, disfruta de ello. Se regocijan en sus fantásticas vidas, y lo muestran sin ton ni son. Los que no somos sanos mentalmente podemos desarrollar varias facetas distintas:

1- No me doy cuenta de lo maravillosa que es mi vida porque lo único en lo que suelo reparar es en los aspectos negativos. Ahora que tengo un buen trabajo, que tengo una pareja con la que hago algo más que vivir una relación de dependencia emocional basada en el maltrato psicológico, que disfruto de unos amigos para los que soy importante, que llego bien a fin de mes, que en mi familia no hay ninguna enfermedad grave y que todavía no me he enterado de ninguna subida del ipc, ahora, no pienso en todos esos aspectos porque supondría asumir que estoy bien, que soy feliz.

2- Ahora estoy bien, pero seguro que no durará mucho. Tarde o temprano todo volverá a ser como antes. Y no es una cuestión de azar. Es cosa mía, porque habitualmente la cago. Pronto se me acabará este contrato de obra y servicio que tengo o me echarán del trabajo porque con esta memoria de la que hago gala se me olvidará algo muy importante. Tan importante como el nombre de mi pareja y algún día en la cama gritaré un nombre que no es el suyo y eso supondrá un antes y un después, sobre todo cuando me presente a su familia, y descubran que soy una mamarracha y le den un ultimátum acerca de lo nuestro. O llegará el día en que un amigo me necesite para algo muy importante y no esté ahí porque estaré trabajando explotada en un burger king, que es el único empleo que encontraré después de que me echarán por olvidarme de algo que ni siquiera ha tenido lugar.

3- No me lo merezco. Este estallido de felicidad que me rodea debería tener otra destinataria. No soy quien para que los astros se hayan conjurado tan a mi favor. Mi amiga Mari Puri se lo merece más que yo, porque lleva años intentando tener una vida feliz y normal y no lo consigue. Mari Puri, estoy contigo. Mari Puri, te cedo mi felicidad porque en realidad envidio tu amargura. La vida es muy aburrida cuando uno no tiene de qué quejarse. Mari Puri, ¿qué haces levantando esa sartén hacia mi cabeza? Y vuelta al caso 2.

4- Derivado del caso 3. Todo va tan bien que me aburro. Soy gilipollas. Cualquiera daría saltos de alegría y tiraría confeti por el balcón. Pero yo no. Yo me siento en el sofá a pensar qué va mal o qué podría ir peor en un breve espacio de tiempo, y esa es mi única diversión, con lo cual, me aburro. No tengo que luchar por ser feliz, porque lo soy, así que enarbolo la bandera del “contra Franco vivíamos mejor” y pienso para mí “contra la depresión y la ansiedad vivía mejor”. Oops, lo he dicho en voz alta, y Mari Puri lo ha oído. Tengo que dejar de escribir ya que me persigue con un martillo.

5- ¡Oh dios mío, podría ir mejor! Todo puede ir a mejor, podría ganar más dinero, tener más tiempo de ocio, la libertad creativa que tanto ansío. Podría disfrutar más de los míos. Todo esto me consume de tal forma que no aguanto más tumbada en esta cama del hospital. Gracias Mari Puri por partirme las dos piernas. Sin saberlo, me has dado un motivo para ser de nuevo infeliz."



Y es que todos queremos tener en un momento dado a una Mari Puri en nuestra vida

miércoles, 9 de enero de 2008

Una palabra molona

“Sí, es buena gente, pero tiene sus recovecos”.

Mientras Maribel pronunciaba estas palabras, hizo un gesto con sus brazos y con sus manos, semejante al de una bailaora de flamenco, girando rítmicamente sus muñecas, haciendo que las palmas de sus manos dibujaran círculos sobre sí mismas.

A mí se me quedo grabada esa palabra. Recoveco. Se quedó fijada en mi memoria. Y el gesto que la acompañó hizo de pegamento.

Recoveco. Me gusta este sustantivo. Un sitio escondido. Un rincón. Es lo que dice el diccionario. Pero a mi me suena a lugar desconocido. A cavidad hueca por explorar. Será un efecto onomatopéyico.

Y como algo nuevo que es, como todo aquello que precisa ser explorado, descubierto y conquistado el recoveco genera sensaciones contradictorias. Acojone por un lado. Curiosidad por otro. A ratos, también ilusión por el tesoro que se puede descubrir.

domingo, 30 de diciembre de 2007

La previsión del tiempo (de ayer)

Una de las indudables atracciones cuando visitas una capital de provincia (cosa que a mí me sucede mucho al haber nacido en una de ellas) lo constituye el placer de poder repasar la prensa local. El periodismo de provincias no tiene nada que ver con lo que estamos acostumbrados cuando leemos El País o El Mundo. Y no hablo sólo del contenido de las noticias (obviamente enfocado en los temas de ámbito local). Es también el estilo, la forma de comunicar.

Hoy me he regocijado con la página de metereología, buscando como alma en pena alguna buena nueva con respecto a la densa niebla que estos días nos azota.

He leído primero la previsión para hoy (mi gozo en un pozo: este humo blanco no se va). Agónico, he bajado al pie de la página a buscar una esperanza en la previsión para los siguientes días. Pero la sección la encabeza un título inesperado: “El tiempo de ayer”.

¿Habrá alguna clave en la climatología de ayer que nos permita descifrar los secretos del tiempo la semana que viene?

El ayer sólo merece la pena si nos es útil para el hoy o para el mañana. Los malos recuerdos que no sean lecciones para gestionar mejor el presente van a la papelera. Los buenos, se filtran de forma adecuada y se muestran en la pantalla cuando queremos alegrarnos. Y punto.

Son las ventajas de la memoria selectiva.

martes, 18 de diciembre de 2007

Órganos vitales

El ser humano del género masculino presenta una amplia batería de recursos que nos facilitan el raciocinio, que nos permiten dilucidar qué hacer y cómo reaccionar ante las más variadas situaciones y que hacen posible que tomemos decisiones.

Se trata de un conjunto de órganos de los que disponemos, a saber: el cerebro (popularmente llamado coco: interviene en momentos en los que la lógica y el análisis deben imperar), el estómago (nos permite tomar decisiones guiados por la intuición), el corazón (para solventar esas dudillas en las que el sentimiento es lo primero) y –con perdón- el pito (guía indiscutible en muchos otros momentos de nuestras vidas)

Normalmente estos órganos tienden a formar un conjunto armónico, en el que se complementan entre ellos y se turnan en su protagonismo según sea la decisión a tomar. Que el asunto es de negocios pero no hay información fiable, pues nada, el estómago saca pecho y decides por intuición. Que resulta que estás completamente enamorado, pues qué se le va a hacer: apuestas por la relación y compras ese anillazo a pesar de que los números de la cuenta corriente que maneja tu cerebro te indiquen que el descubierto está cerca. Y así todos los días.

El problema surge cuando te enfrentas a una situación en la que dos de los órganos no se ponen de acuerdo sobre quién es el encargado de tomar la decisión. Ahí la hemos jodido, sí señor. Y la probabilidad de cagarla se dispara.

Pero es lo que hay. Hay que jugársela.

Es la salsa de la vida.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Planteamientos inverosímiles

Un amigo mío utiliza un recurso inusual para animar conversaciones y, supuestamente, también para azuzar el intelecto: plantea circunstancias imposibles y pregunta a los contertulios qué sucedería si sucediese tal situación. Busca siempre escuchar segundas y terceras derivadas como reacción a sus preguntas y critica las obviedades de primer nivel. La verdad es que el ejercicio es, en ocasiones, bastante estimulante.

Le he oido realizar preguntas como: ¿qué sucedería si desapareciese el dolor? o ¿qué consecuencias traería la invención, económicamente viable, de una máquina de tele transporte?

Hay que decir que la parroquia suele decantarse, después de un buen rato de animada discusión, por escenarios resultantes bastante apocalípticos, lo cual dice mucho de nuestro espíritu a menudo injustificadamente pesimista.

Hoy yo me estaba planteando una de estas preguntas.

¿Qué sucedería si, de repente, la raza humana quedara dotada de un mecanismo por el cuál, ineludiblemente, una alarma visible a todo el entorno sonara cada vez que uno no dice la verdad? ¿A dónde iríamos a parar si naciesemos con un infalible polígrafo de serie instalado en nuestra expresión?

Probablemente los odios resultantes a la exposición en público de la verdad que se esconde tras la mentira acabarían provocando una debacle. Caerían gobernantes, muchas religiones quedarían en entredicho, cúpulas enteras de empresas y organizaciones serían destronadas. Los engañados provocarían revoluciones. Los contertulios tradicionalmente pesimistas concluirían sin dudar: hecatombe nuclear.

Otros seríamos más optimistas. Hasta el momento en que la bomba de hidrógeno nos desintegrase, viviríamos más tranquilos.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Omisión de Ernesto Zedillo en Miami

Hace una semana asistí en Miami a un encuentro con Ernesto Zedillo, ex presidente de México (para situarnos, el predecesor de Vicente Fox).

La charla iba sobre Látinoamérica y en ella el ex presidente (que no presidente como insistentemente se refirieron a él muchos de los presentes) hizo un diagnóstico del por qué del retraso estructural de América Latina como región emergente frente a las veloces economías de Asia.

Su discurso se centró en una razón fundamental: la debilidad de la imposisición de la Ley (Zedillo utilizó la expresión en inglés "Rule of Law), algo que provoca, entre otros efectos, corrupción (en muchos casos impune) e inseguridad jurídica, factores explicativos ambos del progreso mucho más lento de la región comparado con el de otros "competidores emergentes".

Sin dejar de estar de acuerdo con este razonamiento, creo que es muy parcial y poco exhaustivo. Sin ir más lejos creo que Zedillo omitió un área fundamental, que explica gran parte del por qué América Latina renquea y China, India (o anteriormente países como Corea del Sur) despuntan. Ése área fundamental es la educación, la tantas veces olvidada por su escaso rédito político en el corto plazo y que, sin embargo, es uno de los pilares fundamentales del progreso de una sociedad.

Decepcionante. Zedillo gobernó durante 6 años a más de 100 millones de personas.

Prelectura para vuestro viaje a Nueva York

Ayer hablábamos de Nueva York.

Comentábamos qué hay que hacer cuando se visita esa ciudad.

Pero es que Nueva York no es una. Es muchas ciudades en una. Muchos lugares comprimidos en una isla y sus alrededores. Nueva York evoluciona rápido y siempre. Cada día hay un pedazo de nuevo Nueva York.

Nueva York no se deja enlatar. Porque es imposible empaquetar algo tan masivo y caótico. Nueva York es la antítesis de Praga. Un opuesto radical como producto turístico.

Por eso es tan difícil guiar por sus calles y por su vida. Por eso es imposible comprenderla entera.

Ayer hablábamos de Nueva York y yo recordé este párrafo de un artículo que leí hace unos días. El autor (Mikel Urmeneta, fundador de la firma de camisetas Kukuxumuxu) comparaba en estas líneas dos de sus lugares favoritos, dos "destinos acojonantes" como él los describe.

"París es azul plomo y Nueva York es gris hojalata. París se ilumina y Nueva York brilla. París es ancha y Nueva York es alta. París es limpia y Nueva York es sucia. París es escaparate, Nueva York es videojuego. París es delicatessen, Nueva York es deli. París es duquesa, Nueva York es cajera de supermercardo. París se arregla, Nueva York se recicla. París es Ciudad, Nueva York es País. París es perfecta y Nueva York no."

Nueva York es como somos nosotros.

Que lo disfrutéis

martes, 20 de noviembre de 2007

Dios o Fuerza Mayor

Estamos más o menos acostumbrados a las referencias religiosas en los discursos políticos de los líderes en los Estados Unidos. Es habitual oir a un Presidente decir que va a rezar por las víctimas de tal tragedia o que como pueblo cuentan con la ayuda de Dios para afrontar tal o cual reto. Desde la perspectiva europea dicho comportamiento nos choca un poco.

La última vuelta de tuerca sobre esta cuestión a la que he tenido acceso tiene forma de texto escrito.

En un documento legal relacionado con una transacción inmobiliaria en los Estados Unidos en la que estoy actualmente involucrado lei estupefacto el párrafo que muestro en la imagen. En definitiva, uno puede eludir responsabilidades no por razones de fuerza mayor (como sería el caso en nuestro entorno jurídico) sino aduciendo la actuación de Dios. Según este documento es Dios quien provoca los huracanes en Florida. Y, por tanto, es Dios el responsable de que determinados aspectos del contrato no se puedan cumplir.

Florida es un estado de la nación más poderosa del mundo actualmente.

Choca. Pero da un poco de pánico también.

martes, 13 de noviembre de 2007

Mirando al patio


I
Es lo que tiene estar de reforma en casa. Te llama la atención un rodapié, el acabado de una pared o el suelo de un bar. Te fijas en todo lo que huele a yeso mojado.
En estas andaba yo de visita por Munich cuando reparé en la curiosa distribución del baño en un notorio edificio público de la ciudad llamado La Residencia (el palacio que cobijó durante siglos a los llamados archiduques electores de Baviera). La cabina del inodoro con ventana al patio de armas. La taza dando la espalda al respetable.

II
- Era mejor actor de lo que yo pensaba.

La muy incauta ventilaba ahora su frustración y su desengaño por todos los poros de su cuerpo. Se había pasado horas viendo mil y una escenas de su última telenovela en YouTube. Él siempre de malo. De chulo. De hijoputa. O de todo a la vez. La interpretación era bastante patética. Nunca iba a pasar de ahí, de actor secundario en telenovelas de bajo presupuesto. Pero ella había caído atrapada hace meses en la red que aquel artista había tejido a su alrededor.

- Nena, querida: –alguien reaccionó de esta manera a su vehemente afirmación de crítica cinematográfica – si tienes que cagar, no pongas nunca el trasero mirando al patio.

martes, 30 de octubre de 2007

El baño

El día era gris. El lugar frío. Lo fundamental de la estampa era un lago, de fondo oscuro pero de agua muy transparente: cerca de la orilla los cantos rodados del lecho se podían ver con nitidez.

El aire era fresco pero me metí en el agua sin notar el mínimo escalofrío. Tampoco sentí el pinchazo de los cantos rodados clavándose en mis pies. Todo esto llamó mi atención. Me sentí tan bien que decidí sumergirme entero en el agua, hasta que la persona que se bañaba conmigo me llamó la atención. "No lo notas, pero en realidad estás pasando frío. Es mejor que salgas ya o agarrarás una fuerte".

Mi padre se fue hace 8 años. Hoy, en un sueño, después de tanto tiempo, he vuelto a hablar con él.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Fácil versus difícil

Cuando se recala en un lugar con una red de metro extensa, como es el caso de Londres, uno tiene la tentación de convertir este medio de transporte en monopolio absoluto de los desplazamientos por la ciudad. Es rápido y las posibilidades de perderse parecen pequeñas. Llegas a todos lados, los transbordos son sencillos. Todo son ventajas. Es la opción fácil.

Pero en Londres se circula por la izquierda y las cosas son al revés. En Londres hay que hacer un pequeño esfuerzo inicial por entender los gráficos que explican cómo llegar a todos lados montado en un segundo piso sobre ruedas. Es la opción que parece más complicada, pero una vez se prueba, no se vuelve a bajar a las catacumbas.

En Londres sucede que hay que optar por lo difícil. Hacer un esfuerzo para empezar. Arriesgar para acabar ganando.

Yo elegí y tomé el camino arriesgado. Para ganar.

Paso 1: encontrar un plano que explique cómo moverse usando el autobús. Es más sencillo de lo que uno se puede imaginar



Paso 2: subirse al segundo piso (Trafalgar Square, Londres, 14 de octubre de 2007)

miércoles, 10 de octubre de 2007

El murete de Aarhus


Hace unos días, en un callejón de Aarhus en Dinamarca, me llamó la atención esta forma de separar los espacios. Un diseño original para construir un murete. Un montón de piedras que parecen flotar en el aire, que parecen libres, pero que no lo son. Y pensé en todas las restricciones a nuestro alrededor que nos condicionan y de las que muchas veces ni siquiera somos conscientes. O sí, pero preferimos obviarlas. Pensé en la malla metálica que también existe en nuestro día a día y que no nos permite ser o hacer lo que realmente quisiéramos ser o hacer.

viernes, 5 de octubre de 2007

El club de los segundos

Todos tenemos una idea más o menos clara de lo que es el Tercer Mundo, el conjunto de países eufemísticamente llamados "en vías de desarrollo", muchos de los cuales están todavía muy lejos de estar en vías de nada.

Cuando nos hablan de "Primer Mundo" nuestra confusión aumenta. ¿Hasta dónde abarca este concepto?. ¿Quién alcanza a pertenecer al club de los privilegiados?

Pero claro, matemáticamente hablando, si hay un Tercer Mundo y un mundo de los primeros, tiene que existir uno que sea el segundo. Y ahí ya sí que nos perdemos totalmente ¿qué será eso del Segundo Mundo?

El Segundo Mundo no está en el punto de mira de nadie como le sucede al Tercer Mundo. Ni sufre la gran mayoría de sus padecimientos. Tampoco se posan las miradas sobre él como le ocurre al Primer Mundo. Un escrutinio constante. La presión perpetua sobre el que tiene que jugar el papel de supuesto ejemplo a seguir.

El Segundo Mundo pasa desapercibido, es más libre e independiente. Puede meter las narices arriba y abajo y luego escabullirse. Son las ventajas del segundo, cuya única preocupación es la de que no le pongan un acento a la "o" y le añadan una "n".

Los que hemos nacido segundos en familias más o menos numerosas conocemos bien ese rol. Sabemos las particularidades de nuestro papel. Nos han hecho menos caso, pero hemos intentado aprovecharnos de esa situación. De la libertad que nos ha dado nuestra posición, de la tranquilidad de saberse desapercibido cuando hay turbulencias. Y sabemos defendernos de la amenaza que nos imponen los que nos quieren colgar acentos y enes.

Hemos instaurado con mi segunda hija una alianza secreta. El Club de los Segundos. Ser segundo mola.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Saber, demoler, doler, pertenecer

I. Sólo tú sabes bien quién soy

Hizo el ejercicio de buscar por internet la cifra más actualizada de seres humanos que pueblan la Tierra. Más de 6000 millones. Y sólo uno entre 6000 millones conocía toda la verdad, o casi toda. Todos los recovecos y todos los ángulos inverosímiles pero ciertos. O casi todos. Toda su realidad, del derecho y del revés.

Uno entre 6000 millones. Ese pensamiento le dio vértigo. Y se sintió totalmente entregada, a expensas de él.

II. Sólo tú doblas mi razón

A menudo él mostraba una razón más poderosa que la suya. Una razón que tumbaba sus argumentos. Una fuerza más potente que cualquiera de sus lógicas. Un algo que demolía su voluntad.

III. No creo que algún día el mar pierda el sabor a sal

Ella sabía que el mar era grande y que su sabor no cambiaría. Era consciente de que habría suficiente agua salada para todas las lágrimas que quedaban por brotar.


IV. Y por eso (por todo eso) es tuyo…

lunes, 9 de julio de 2007

A veces, la soledad

Non, je ne suis jamais seul
Avec ma solitude


Ma solitude
Georges Moustaki


Fuera caía fuego sobre Madrid.

Dentro, ella, rodeada como siempre de gente, agitaba con fuerza sus pestañas para evitar que el agua lograra humedecer sus pupilas. Movía sin descanso sus párpados al objeto de que el blanco de su mirada no enrojeciese.

Fuera el asfalto parecía derretirse.

Dentro, ella disimuladamente se sorbía los mocos. Las lágrimas rechazadas por sus ojos habían convertido en un río el interior de su nariz. El líquido salió rebotado hacia su interior. Y notó como la sal le quemaba las entrañas y le secaba el corazón.

Consiguió su objetivo y nadie percibió en ella nada fuera de lo normal.

Tras librarse de la marabunta que siempre la acosaba se refugió en su sillón, el lugar al que siempre acudía en busca de protección. Y ella, la que siempre hacía alarde de su independencia, de su enorme capacidad para capear la soledad, incluso para disfrutarla, se sintió desolada.

No era necesidad de compañía física, ni de entretenimiento de ningún tipo. Le atormentaba el hecho de no poder compartir su secreto, su problema con nadie. No poder contar con el consejo de ningún amigo. No poder acceder a una segunda opinión. No tener la posibilidad de aprender de una perspectiva diferente. "Coño, que sola estoy en esto".

Para eso no estaba preparada. Ella, siempre tan segura de sí misma, ahora estaba derrotada.

Entonces marcó en el móvil la combinación de números necesaria para que mi nombre apareciera en la pantalla, y un río de palabras mojadas se coló por mi auricular. En el otro lado de la línea que sólo existe en su imaginación.

viernes, 6 de julio de 2007

Limonazo

El otro día lo dijo Malena en la tele. Y yo lo anoté en mi cabecita y me llevé el mensaje a casa: "Si la vida te da limones, hazte una limonada"

A ratos pensamos que la vida es una (puta mierda de) selva, poblada de animales salvajes que quieren hacer daño. Un entorno en el que no te puedes fiar de nadie. Pero a veces te relajas, descansas y piensas que no será para tanto, que alguna excepción habrá. A base de hostias, el devenir de los hechos te devuelve a la realidad y el ciclo se repite. El organismo se vuelve a poner en alerta como mecanismo fundamental de supervivencia.

Así es. Ciclo tras ciclo. Etapa tras etapa.

Pero la vida sigue.

Y a mí me encanta la limonada.

jueves, 5 de julio de 2007

Sigue lloviendo

Bajo un monumental aguacero artificial, sobre el escenario de las Ventas se oyeron esas palabras una y otra vez el pasado viernes.

Y es que no para de llover desde hace mucho tiempo.

Un telegrama que llega un viernes a las siete de la tarde.

Un documento lleno de palabras del argot jurídico que no hay dios que las entienda.

Una llamada diciendo "Hay novedades".

Emails, emails y más emails

El de los pelos largos insiste: "Sigue lloviendo, sigue lloviendo"

Y no para de llover.

domingo, 24 de junio de 2007

El año escolar

Desde que éramos críos la unidad temporal relevante en nuestras vidas es el curso escolar. Al ritmo del paso que marcan las vacaciones de verano y los hitos intermedios de navidad y semana santa, los ciclos se repiten año tras año, evidenciando el avance del tiempo con mucha más fuerza que los periodos del calendario gregoriano.

Y aquí estamos otra vez. El curso acabando, un año más. Pensando en lo que hemos vivido desde el septiembre pasado. Anhelando las vacaciones que ya llegan. Deseando que no nos haya quedado ninguna asignatura pendiente, cruzando los dedos para que esos examencillos que todavía están por llegar vayan bien.

Yo me matriculé en un curso nuevo el año pasado, allá por junio, como el que recurre al acceso a la universidad para mayores de 25 años (bueno, sí, bastante más de 25, pero nunca es tarde cuando la dicha es buena). Era jodido porque la temática era totalmente nueva para mí, y compaginar el estudio con el resto de mis obligaciones y responsabilidades, mi mundo, era difícil.

Mirando atrás me da la impresión de que todo ha sido más fácil de lo que imaginaba. Creo que he podido asimilar las asignaturas bastante bien, pese a los altibajos, la falta de tiempo, de atención, de dedicación en suma. Además el aprendizaje ha valido la pena, porque aprender, he aprendido mucho.

Espero que me den el aprobado y poder pasar al curso que viene. Y así poder repetir el ciclo que marca la vida. El año escolar.

lunes, 11 de junio de 2007

Distancia y añoranza

Si tú no vuelves
se secarán todos los mares


Había escuchado una y mil veces aquellas palabras y las notas que las acompañaban. Estaba enganchado a ellas a pesar de que formaban parte de la balada más triste que jamás había escuchado. Que jamás se había escrito. Que jamás se había compuesto.

Y cada noche vendrá una estrella a hacerme compañía
que te cuente cómo estoy y sepas lo que hay


A miles de kilómetros de distancia el pareado cobraba vida de nuevo, y dolía más. Sabedor de la lejanía que les separaba, la añoranza le atenazó de tal manera que el agua brotó de sus ojos. Pensó en la conversación que hubieran tenido aquí, en el comentario que hubiera suscitado aquello que veían o en el chiste que hubiera inventado para hacerle reír. Cada noche, antes de dormir, como en la canción, se lo contaba en silencio.

Si no vuelves no habrá vida no sé lo que haré.
No sé lo que haré


Derrotado por el cansancio apagó su mirada. Se hizo resbalar por el cuero del asiento del avión hasta quedar en una posición cómoda. Alcanzó a tenerle en mente unos segundos. "Vuelve, por lo que más quieras".

domingo, 10 de junio de 2007

Moscú

La catedral de San Basilio parece de juguete.

Las rubias caminan sobre tacones inverosímiles. Morenas que no parecen de este mundo (sostengo que provienen de experimentos de la antigua ingeniería genética soviética en pos de la perfección de la raza eslava) te zurran con un mero cruce de mirada.

Es difícil discernir si un tipo encorbatado es un joven ejecutivo, ambicioso y ávido por incorporarse al grupo de nuevos ricos de la ciudad o un esbirro de la mafia. Cuando gira de forma intempestiva, se dirige hacia un portal sospechoso y teclea una clave secreta para ganar acceso al inmueble las apuestas favorecen a la segunda opción.

La corruptela se extiende a las cajeras de los museos que, primero te convierten en estudiante y, a continuación, comparten generosamente contigo el ahorro que tal condición supone en el precio de la entrada.

El tráfico no motorizado se haya perjudicado de forma claramente alevosa. Los peatones deben decidir constantemente si sortear a pelo decenas de vehículos avanzando por los 10 carriles de cualquier calle en cuestión, caminar 400 metros para superar el asfalto por un paso subterráneo o bien caminar un poquito más (digamos 1000 metros) para alcanzar un semáforo en vías de extinción y poder pasar de los pares a los impares sin enterrarse en vida. Tal situación no impide que se haya pensado en los discapacitados: Para facilitar su acceso a los susodichos y abundantes pasos subterráneos se han habilitado unos raíles sobre los escalones para las sillas de ruedas, en una posición angular próxima a los 45 grados, con lo cual, además de facilitárseles la movilidad, se comprueba al mismo tiempo el temple de sus bíceps.

Comer se come bien, pero controlando el riesgo de ser sableado a razón de 40 euros el plato de pollo "a-la-Kiev".

La especulación inmobiliaria del Occidente es un juego de niños. En Madrid debemos alegrarnos porque todavía estamos lejos de tener que pagar casi 5000 euros al mes (el tercer cero no es una errata) por alquilar un piso de un dormitorio y 90 metros cuadrados.

A la ciudad de Moscú le falta un hervor.

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Así cayó la noche sobre San Basilio el 9 de junio de 2007



Las nubes de la primavera recortan la silueta de las decenas de cúpulas doradas de la ciudad